Afrodisíacos y algo más....
Tal vez hace diez años atrás hablar de afrodisíacos no era tan común, o sí, pero no tan accesible para todo el mundo, de por sí los afrodisíacos, sus formulas, comidas y deidades nos acompañan desde tiempos remotos en la historia del hombre, en algún momento por razones que desconozco (o que no quiero mencionar) fueron frutos prohibidos y quedaron bajo una tiniebla de oscuridad para luego volver a la luz por los años 70 con la liberación de la mujer y el descubrimiento de una sexualidad un poco más expuesta, ya que siempre existió pero en ámbitos más escondidos....
Por Norberto E. Petryk
Como les contaba por el 2000 con las nuevas ventajas que nos brindaba el incipiente Internet que hoy ocupa casi todos los lugares de la información, si se ponía en algún buscador la palabra “afrodisíaco” solo aparecían páginas de oferta de contenido sexual, hoy por hoy la información es más extensa y amplia, incluso mis trabajos de investigación se reproducen infinitamente en muchos sitios de todo el mundo.
Te preguntarás porque se me ocurrió investigar sobre ellos y fue así, te cuento: Una noche, en el restaurante “Tacla”, en donde estaba trabajando, sobre la avenida de Mayo y Lima de la Ciudad de Buenos Aires, el dueño entró a la cocina y me dijo que vendrían de un canal de televisión a realizar una nota, justo ese día casualmente faltaron mis ayudantes y me enviaron una chica nueva que si bien era muy buena desconocía totalmente la carta menú, jamás pregunté a que se debía la nota, llegaron los clientes y comenzó el trabajo fuerte en la cocina, al rato también llegaron los de la televisión y me querían entrevistar, por supuesto que en la cocina era imposible realizar la nota y salir de ella con tanta gente en el salón menos, pedí si podían esperar unos minutos y en cuanto logré hacer un hueco libre salí, allí me encontré con un reflector, una cámara de video y una periodista con micrófono en mano que me pregunta: “¿Qué opina de los afrodisíacos?”, a esa altura recordé que jamás me había interiorizado sobre el tema de la nota y respondí lo que pensaba tan rápido como podía porque mi cabeza en realidad estaba en la cocina y en los clientes que estaban esperando, terminado el trabajo me quedó la duda sobre lo que había respondido, al otro día o cuando se editara el video, lo estarían escuchando miles de personas, de todas formas ya era tarde para arrepentirse pero no tanto como para averiguarlo.
Fue así que a la mañana siguiente salí a recorrer librerías en busca de libros sobre afrodisíacos, fue muy grande mi decepción cuando luego de recorrer varias de ellas no hallaba nada, me ofrecían libros de recetas que prometían ser afrodisíacas pero ninguno me decía porque, hasta que en una librería apareció “Afrodita” de Isabel Allende, ni pregunté el precio, lo quería ya, y ni bien llegué a casa comencé a devorarlo, me divertí horrores, lo leí y lo releí, con él estaba descubriendo que mi respuesta fue la correcta y que durante mucho tiempo había estado utilizando toda mi sensualidad dentro de la cocina sin advertirlo, en lo único que no estuve de acuerdo es cuando la autora mencionada se refiere a los cocineros profesionales, pero le perdoné ese agaff, yo estaba disfrutando a pleno y no me sentía incluido a pesar de ser un chef profesional, pero me quedaban más preguntas, muchos puntos sin contestar, fue así que comencé una investigación sobre todo lo referente a los afrodisíacos sin dejar nada de lado, devoré todo lo que encontraba a mi paso, literatura, historia, mitología, antropología, leyendas, religión, teología, filosofía, psicología, etnología, farmacología, fisiología, y cuanto libro se me cruzó por el camino y las bibliotecas en las que pasaba horas y en las que disfrutaba con mucha intensidad. Lea el artículo completo en Dionisos 84
