El espíritu de Orovilca

La leyenda de Orovilca nos lleva de la mano por los confines mas aventureros de un impulsivo amor de juventud, destacando entre líneas la apuesta a ojos cerrados por una firme convicción. Este espíritu de fe que se rebalsa en esta vetusta historia que rodea a la Huacachina, es precisamente lo que lleva por dentro las botellas del novel Pisco Orovilca, que nace gracias a la unión de pisqueros iqueños con la mira de posicionar este destilado que es tan de ellos (así como de nosotros) en el insaciable mercado foráneo. Para tal fin, 29 destiladores entre pequeños y medianos, bajo un mismo horizonte, se unieron con la consigna de llegar a elaborar, en los próximos tres años, 400 mil litros del aguardiente peruano bajo estrictos estándares de calidad. “Los países del extranjero, ahora que conocen nuestro pisco, han marcado la diferencia con el destilado que hacen los amigos del sur (Chile), por ello cuando llegan al Perú a preguntar por el pisco, se dan con la sorpresa que no tenemos el suficiente stock para atenderlos”.
José Chomón, Presidente de la Asociación de Productores de Pisco de Ica, es cabeza visible de este proyecto junto al también productor Julio Sotelo, que ha sido designado como Gerente General de esta marca pisquera. “Decidimos empezar este proyecto el presente año, con una producción limitada para ir afianzando la agrupación. Salimos al mercado con 2 500 litros de quebranta y para este fin de año también sacaremos 2 mil litros de acholado”, añade Chomón, quién también se encuentra en la directiva que intenta gobernar el nuevo Consejo Regulador para el Pisco comandado por Jaime Marimón. Chomón comenta que el tema de la asociatividad la manejan con recursos económicos propios, es decir, cada uno de los 29 asociados aporta una suma de dinero, con esto se adquiere la materia prima (uva) y se cancela los servicios de Citevid, donde se realiza la destilación, que es observada paso a paso por Julio Sotelo y Manuel Morón, director ejecutivo del Centro de Innovación Tecnológica Vitivinícola (Citevid).
“Para asegurar la calidad del Pisco Orovilca estamos implementando el concepto de la trazabilidad, que se basa en el seguimiento de la producción, que posibilitará, además, un ahorro para los productores. La trazabilidad consiste en el rastreo del proceso productivo desde la cosecha hasta su venta, mejorándolo paso a paso y levantando información importante en cada uno de sus procesos. Con ello podemos determinar el uso racional del agua, fertilizantes y mano de obra, para dejar a la producción bajo estándares de calidad internacional”, remarca Rina Elías, propietario del laureado Pisco Don Saturnino, con dos grandes medallas de oro a cuestas. La trazabilidad, además de ser una herramienta dentro de la estrategia exportadora nacional, representa en términos logísticos un ahorro de hasta el 20% dentro de la cadena productiva. Orovilca llevará el sello de distinción en sus etiquetas, para garantizar la calidad del producto. Se espera para el próximo año llegar a unos 50 mil litros de pisco bajo este mismo sello.
Este año las exportaciones de pisco crecieron 35.3% entre enero y setiembre, llegando a 1.4 millones de dólares, y en volumen se avanzó un 40.8% hasta 209 mil litros. Este incremento en las exportaciones se explica por la mayor demanda de Francia, con 687.9% de crecimiento en el volumen exportado en dicho período. También por la mayor demanda de Ecuador (523.6%), España (187.9%), Brasil (138.9%), Argentina (111.9%) y Estados Unidos (81.1%). Esta última plaza es el principal mercado y concentró el 40.2% de la oferta exportable peruana en dicho período. No obstante, se observó una caída de 7.5% en el volumen de las exportaciones a Chile, que es el segundo mercado en importancia con 19.8% de participación. Las exportaciones de pisco han crecido en forma sostenida debido al boom de la gastronomía peruana y a la expansión de restaurantes peruanos en otros países. Así, las exportaciones de pisco han pasado de 423,600 dólares exportados el 2004 a 1.4 millones exportados a la fecha.
“Muchos de nosotros somos pequeños productores, pero creemos en esta agrupación, porque realmente el futuro del pisco de Ica está en la asociatividad. Así como van las cosas, con las exportaciones creciendo y buscando calidad, si los destiladores no estamos unidos y vamos como un mismo frente, es complicado que la calidad del producto mejore. Acá nadie es más que nadie, todos tenemos los mismos derechos y deberes. Es más, algunos estamos apostando más en esta nueva empresa que en nuestras propias marcas. Ya con el tiempo, cuando lleguemos al mercado de Lima, los que conocen de piscos podrán notar la diferencia e uniformidad de nuestro pisco”, relata Reina Acuache, de la bodega Acuache de Los Aquiles. Por su parte, Manuel Morón, director ejecutivo del Centro de Innovación Tecnológica Vitivinícola (Citevid), agregó que la institución que dirige ha destinado a los mejores profesionales como el ingeniero José Falconí, para seguir de cerca toda la evolución del pisco Orovilca.
La leyenda de Orovilca
Un nuboso atardecer, castigado por una persistente paraca, un apuesto mozuelo, montado en un brioso caballo blanco llegó todo jadeante el cálido valle iqueño. En el corto recorrido que hizo para conocer las bondades de esta tierra, llegó a conocer a una hermosa doncella llamada Florinda, hija única de Domitila Pinillos, famosa bruja que poseía grandioso poder mágico. Al pasar frente a su morada quedó fascinado ante la belleza de la joven y con una cortesana hidalguía logra impactar sus ardientes deseos en el corazón de la tierna mujer. Breve fue el diálogo con ella, pues, Domitila, pronto llegaría a casa y entonces todo sería tinieblas. Después de este prometedor encuentro, contando segundos que le parecían siglos, pasó el misterioso galán varios días sin ver a su amada. Domitila, enterada de la presencia de este extraño personaje, trató por todos los medios de ocultar a su engreída hija, no quería que tenga contacto alguno con foráneos. El celo por su estirpe hechicera era tan grande, así como también por el valioso tesoro que en su hija guardaba. Mientras tanto el romántico joven decide que Florinda sea la dueña de su corazón y para conseguir su propósito resuelve raptar a la mozuela. Fue una noche serena, mientras Domitila celebraba una sesión de brujería con sus congéneres en la desolada pampa de los verjetes, cuando el intrépido mozo penetra sigiloso al lugar donde se encontraba su amada, ésta al verlo, lanzó un grito de espanto. Sabía que si su madre los sorprendía, el castigo sería terrible pero, el ágil mancebo echó los brazos al débil cuello de la núbil mujer embriagándola con sus caricias y, sin perder tiempo, la tomó entre sus brazos huyendo con ella, montando en su corcel, amparado por las sombras de la noche. Embelesados con el leve fulgor de la luna, henchidos sus cándidos corazones de alegría, volaron con dirección a Huacachina y, cuando estaban por salir de esos linderos iqueños, quedaron convertidos, él en arenisco cerro y ella en laguna. Fue la hechicera madre que, montada en su escoba dio rápido alcance a los fugitivos que, golpeándolos con su mágico objeto les contó la huída. En noches de luna llena, en romántico coloquio, sobre las verdosas aguas de esa laguna, dos esplendorosos cisnes blancos aparecen arrullándose, dando muestra del más profundo y casto amor. Orovilca, viene de dos quechuas: orjo, cerro y willca sagrado. Lugar o cerro sagrado.
