El socio ideal
Para transportar el vino en la antigua España, los vinateros construían tinajas de arcilla con una pequeña abertura en la parte de arriba, las cuales luego de ser llenadas se les colocaba una tapa pesada permitiendo que quedara una mínima cantidad de aire dentro del envase, pero aun así se producía una mínima oxidación. Al ver que estas eran muy pesadas optaron por coser pellejos de cuero, que evitaban la oxidación, pero antes tenían que ser lavados y curados causando que el vino no llegue a sus destinatarios en buenas condiciones. Al pasar un buen tiempo y gracias a la barrica o tonel que en un principio sirvieron para el transporte de frutas y vegetales, los productores empezaron a utilizarlas para el transporte del vino.
Por Fernán Quevedo
En los largos viajes por mar ya se notaba la diferencia entre la calidad de los pellejos y la barrica, ya que la barrica tenía mejor resistencia a los golpes y el sabor que le daba era notorio. Los toneleros franceses descubrieron como mantener hermética la barrica colocando un tapón en la panza y otro en el extremo, evitando así, que el aire ingresara y facilitaba la agitación del vino con la madera.
Hay una crónica de un bodeguero español de apellido Quintano que lleno las barricas con vino de Rioja y las embarco con destino a América. Al desembarcar el vino y probarlo se dieron con la grata sorpresa de que el vino no se había echado a perder, más bien tomo un sabor agradable a roble (John Radford, 2005). Desde ese momento se creó un precedente para los bodegueros, empezaron a mejorar la calidad de sus vinos y buscaban las mejores técnicas para la crianza de sus caldos. Hay que tener en cuenta que no todos los vinos se envejecen en madera, solo los vinos que tengan personalidad, estructura, una acidez adecuada y ricos en taninos, serán los beneficiados de la crianza en roble. De no cumplir con estos requisitos el vino puede, gracias a la madera, anular su carácter y armonía. La crianza de vino en barrica de roble es un fenómeno realmente complejo en el que participan diversos procesos donde el vino se transforma y gana estabilidad y complejidad. El roble da al vino aromas que mejoran su calidad aromática y gustativa gracias a los compuestos fenólicos. Lea el articulo completo en Dionisos 84.
