
La leyenda de Orovilca nos lleva de la mano por los confines mas aventureros de un impulsivo amor de juventud, destacando entre líneas la apuesta a ojos cerrados por una firme convicción. Este espíritu de fe que se rebalsa en esta vetusta historia que rodea a la Huacachina, es precisamente lo que lleva por dentro las botellas del novel Pisco Orovilca, que nace gracias a la unión de pisqueros iqueños con la mira de posicionar este destilado que es tan de ellos (así como de nosotros) en el insaciable mercado foráneo. Para tal fin, 29 destiladores entre pequeños y medianos, bajo un mismo horizonte, se unieron con la consigna de llegar a elaborar, en los próximos tres años, 400 mil litros del aguardiente peruano bajo estrictos estándares de calidad. “Los países del extranjero, ahora que conocen nuestro pisco, han marcado la diferencia con el destilado que hacen los amigos del sur (Chile), por ello cuando llegan al Perú a preguntar por el pisco, se dan con la sorpresa que no tenemos el suficiente stock para atenderlos”.